Chirrido de muelle oxidado, crepitar de jergón barato, crujido de madera vieja y golpeteo de ventana desencajada. Sentado en el lecho, lucha por entender de dónde vienen los sudores cuando pies y manos apenas despiertan, completamente helados. Posa la cabeza sobre un cáliz de manos, esperando encontrar algo de calor humano; pero está sólo, con la luna pálida y fría mostrando el desvencijado lugar.
