En medio del pasillo, un único fluorescente parpadea epiléptico fotografiando
instantes aparentemente idénticos; losetas quebradas, mugrientas, plagadas de insectos y pintura de pared repleta de tumores, soplada desde dentro por algún ser húmedo y frío.
Dos ojos
curiosos recorren el espacio a golpe de nervio óptico y graban en la
memoria la información vital.






