lunes, 23 de diciembre de 2013

Presentes

En medio del camino, el traje de blanco espera; en su mano derecha, esgrime, bien alto, farol encendido; pese a que el reflejo de luna, sobre el polvo blanquecino, ilumina la tierra como sol erguido. Con la orden y el silbido, al escuchar correas tensas y ruido, la nube de polvo regresa a la tierra y la luz trémula, surgida del alcalde, trae a la noche, las formas y los colores del carro perdido.

-Bienvenido, estaba preocupado por la demora.

Ángel intentó bajar del carro pero el suelo embravecido sugirió esperar a bordo y dejar las acrobacias para más adelante. Trató de hablar, mas la lengua chasqueó en idioma extraño. Carraspeó, cogió con ambas manos el sombrero y lo bajó todo cuanto pudo invocando la calma; finalmente resopló, paso la mano por la cara, buscando telarañas y dejó que el otro hablará.

-Ángel, amigo, a juzgar por su aspecto, ha debido tener un duro viaje -dijo DeLoyd sin poder evitar sonreír-. ¡Que gran modelo hubiera tenido en usted el Sr. Clement Clarke Moore! Vestido con pieles de la cabeza a los pies, los ojos chisporroteantes, carrillos rosados, esa cereza redonda por la que ronquea, sobre arco sonriente de perlas negras y la poblada barba cubierta de pálido polvo.

Sin poder contestar, se limitó a reír entre hipos; moviendo su panza. Asió con fuerza su carro y se desplazó con torpeza hasta un gigantesco saco. Lo abrió tras varios intentos, con ruidos metálicos y sonido de cuerda, mostrando orgulloso sus adentros, como buhonero al abrir su tienda.

Allí descansaban los pocos ingresos de que disponían; hoja de cuchillo, perfecta y mugrienta, liberada del mango que lo sustenta; cinceles y formones, igualmente huérfanos; cámara vieja que absorbe la imagen tras esperar una vida; pintura y pinceles, para que soberbios políticos ayuden al resto escribiendo carteles; varas de forja, sueltas y viejas, que formen, con fuerte argamasa, resistentes celdas; una pianola pequeña y tosca, con algunas teclas mudas y rotas; libros de cuentas, pluma y tintero, esperando anotar menos gastos que ingresos; pinzas y tenazas utilizadas antes, para arrancar piezas y restañar partes; muchas botellas de caldo tostado, que destila Tomás el viejo, de savia ácida de un extraño árbol; y bajo del todo, perdidos en el fondo, un eje arreglado y dos ruedas de carro.

DeLoyd observó los presentes, serio y pensativo. -Es posible, Ángel, que sea la mejor compra que se nos haya ocurrido; con unos arreglos y algo de paciencia, tendremos equipo para todos, y un buen aliciente. Solo me queda felicitarte y desear, sinceramente, que seas capaz de recorrer el camino de vuelta, pues me da a mi que alguien pasará la noche en la calle, incapaz siquiera de abrir su puerta.

Ángel, se irguió solemne, aceptando la apuesta, y dejó el carro y sus bestias, en mitad de la senda; marchó feliz y risueño, dando bandazos, recordando los tragos en casa del viejo: magníficas historias, de gente valiente que continúa adelante a pesar del presente, historias que muestran que bueno es el objeto, si lo es quien lo blande; y que es esclavo del mundo, quien precisa lo externo para ser grande.

lunes, 16 de diciembre de 2013

Bad Jimmy (4)

Oscuro. Líneas vagas se difuminan, torcidas y deformadas, por un espacio infinito. Ni la más tenue luz osa asomarse, dejando plena libertad a una legión de sombras cambiantes, formas extrañas que varían continuamente sin poder identificarlas. La ausencia de diferencia tonal, confunde la mente y crea la paradoja de un lugar lleno de aristas y desniveles, completamente plano a los ojos.

lunes, 9 de diciembre de 2013

El hombre de la cabaña

El sol asoma tras los últimos jirones de velo nocturno, dirige sus primeros rayos hacia el manto de escarcha de las hierbas silvestres; llega la hora del cambio. Garras nudosas se aferran al hueco de un árbol y dos alas descansan, mientras una cabeza se encoje buscando cobijo en el ahuecado plumaje. Desde su posición, observa la cabaña, espera el momento adecuado y cierra sus dos enormes ojos.

lunes, 2 de diciembre de 2013

Bad Jimmy (3)

El sol ilumina las cimas de los árboles; los primeros destellos bajan por la superficie escarpada hacia el claro, devolviendo a la hoguera el calor que había expulsado durante toda la noche. Cerca de los troncos, oculto entre mantas y pieles, descansa el vencedor a la espera de que el sol le devuelva las fuerzas. Junto a él, resta quien no pudo escoger el lugar de despedida.

lunes, 25 de noviembre de 2013

Asamblea (2)

Diez figuras bañadas por el reflejo acuoso del sol, flanquean la isla de madera; rostros inquietos de mirada ausente, escarban en sus adentros la respuesta acertada que consiga ofrecerles el futuro que estaban buscando. Esta vez, las gachas de Charles, culpables de que las cucharas del saloon estuvieran erosionadas por el afán de los comensales, permanecían intactas sobre las mesas.

lunes, 18 de noviembre de 2013

Bad Jimmy (2)

El pie de la ladera escarpada se extiende a lo lejos, hasta fundirse con el bosque, el murmullo claro y cristalino amortiguado por el frío y la tierra apelmazada por la humedad. Un espacio que los ojos no pueden abarcar, engrandecido, aún más, por la omnipresente noche. Tímido, oculto entre las aristas verticales, en el lecho de tierra expulsada por la roca, un punto de luz titila desafiando la negrura.

lunes, 11 de noviembre de 2013

Asamblea

Mesas unidas en medio del saloon, voluntades individuales en busca de un objetivo común; sin piezas fijas, autoridades regaladas ni dioses intocables; lejos de convenios triviales, egos apuntalados y obediencias ciegas. Las normas incuestionables quedaron en un mundo de transparencia falsa y hierro candente. Coordinando, se encuentra quien legitima, admite errores y prepara victorias.