lunes, 22 de julio de 2013

Charles Bison


Varias arañas, tejen su luz, pergeñando la trampa que retiene a incautos durante toda una noche; perdidos en dados y cartas, en cálidas carnes que soportan, firmes como rocas, las embestidas de la vida por el mortecino brillo del vil metal. Ajeno a todo, oculto de la gran sala, se encuentra un pequeño reino, fuego, caldo y aromas, un bosque de hierro fundido repleto de ingredientes que siempre contiene más de lo que parece albergar.

lunes, 15 de julio de 2013

Vera O'Hara


Una nube de gente se agolpa bajo el grueso toldo, en caos ordenado, con metal en mano, para conseguir la entrada. Sombreros elegantes y gorras de fábrica, codo con codo, intentando adivinar qué hay tras el telón rayado. Por encima de ellos, sobre los hombros de un titánico ser de madera, tallado en tierras exóticas, un hombre ondea su bastón y expulsa a través de un brillante cono metálico, la llamada a los visitantes: ¡Pasen y vean!

lunes, 8 de julio de 2013

Will Nake

La luz tenue del alba, filtrada por el vidrio traslúcido de una ventana helada, ilumina la estufa de hierro fundido: fuerte, humeante, enrojecida por las llamas internas. Sobre ella una mano, herida por los años, coloca una taza de hojalata, cubierta de porcelana, con el caldo oscuro de un café mal colado, de sabor añejo y potente. El aroma inunda la estancia, mezclándose con las humedades y desconchones de la pequeña caseta.

lunes, 1 de julio de 2013

Ángel Romero

Caracol de madera y metal, deja el rastro de dieciséis pezuñas y cuatro aros. Recortado ante el sol, penetra el horizonte; audaz fragata que embiste las olas amarillentas de un mar de polvo seco. A ambos lados se alzan, desafiantes, gigantescas islas de roca lisa recortada por el viento con vastas planicies en sus cimas. Abandona la tierra conocida y aparece, insignificante, a punto de ser engullido por el océano.

lunes, 24 de junio de 2013

Jonathan y Tabitha


El sol calentaba la melaza roja, liberando aromas crudos. Heridas de carro en la tierra, regresaban, vencidas, a su lugar de origen. Dos viejos enemigos en el camino, perdidos por el mal de plomo. Y, allá en la loma, el cadáver de la última de aquellas alimañas. De todos los seres que yacían en aquel pudin de moscardas, solo uno parecía pertenecer al género humano. Se acercó a él, echó su sombrero a un lado y comprobó si le quedaba algo de vida.

lunes, 17 de junio de 2013

Jonathan Woodheart (5)


Aún recelaba de la arena seca, las hierbas amargas abriéndose camino en la roca, los árboles erguidos en solitario, últimos testigos del que había sido su hogar y, por encima de todo, el implacable sol que proyectaba, burlón, la ilusión fresca de su propia sombra. Pese a todo, estaba feliz, con las marañas tejidas durante años abandonadas en los dedos leñosos del frondoso bosque. Sonriendo al ver en sus manos el regalo que acababa de recibir.

lunes, 10 de junio de 2013

Tabitha Seanlan (5)


El Sol doblaba el aire, torciendo imágenes en el horizonte. Plantas cerradas, verdinegras, se alzaban con espinas grises sobre el árido suelo arenoso. Un mar amarillo rodeado de oasis ilusorios, invadido por fino polvo que se aferra a las ropas del extraño, penetrando en la nariz hasta crear costras pastosas en el pórtico de la garganta. El caballo seguía, ojos anclados al suelo, hasta que, al fin, aparecieron deformes, las primeras casas de madera.