De pie, al abrigo del porche, descansan tres niños y su fiel criada. Erguidos, cubiertos por la sombra recortada ante el soleado polvo de la calle. Atentos, observando el elegante edificio de adobe, con gran portón de madera maciza. Se miran, recordando los pasos: saludo, izquierda; uno, dos, tres, cuatro, bienvenida; buenos modales, premio; reverencia, despedida. Por fin ha llegado su momento.
lunes, 19 de agosto de 2013
lunes, 12 de agosto de 2013
Edward S. Curteys
Se encuentran delante del gran monstruo; abierto en canal, con la piel arrancada, trozos de carne podrida apilados y entrañas agujereadas, ardiendo en una enorme pira funeraria. Erguidos, de espaldas al viejo cartel, manchado y con bordes enmohecidos, que se alza desafiante ante el cielo azul, clavado a los nuevos huesos, limpios y fuertes, emanando el eco intenso de madera viva. lunes, 5 de agosto de 2013
Intrusos
El sol ha caído. La oscuridad engulle el pueblo, royendo aristas, aplanando tejados, tapando juntas y vetas con capas de densa negrura. Solo una luz, trémula, se asoma tímida por una de las ventanas de vidrio deforme, enfrentándose a la gélida luna, reptando hasta el lecho estático del polvo dormido del camino. Y junto a ella, brota el leve tintineo, del austero y eficaz brillo de metal extremadamente afilado. lunes, 29 de julio de 2013
Reyes y fundadores
Las ruedas emiten un guiño a cada visitante, el carro entero reverencia a los que aligeran su carga. Cajas de madera claveteada cruzan la calle alzadas por cadenas de brazos, hasta cruzar el umbral de la gigantesca casa del alcalde. Son apiladas sobre suelo de madera añeja, retando combaduras y grietas; alzándose en torres que desafían vigas colosales, torcidas y carcomidas, hasta rozar el gigantesco techo desconchado.
lunes, 22 de julio de 2013
Charles Bison
Varias arañas, tejen su luz, pergeñando la trampa que retiene a incautos durante toda una noche; perdidos en dados y cartas, en cálidas carnes que soportan, firmes como rocas, las embestidas de la vida por el mortecino brillo del vil metal. Ajeno a todo, oculto de la gran sala, se encuentra un pequeño reino, fuego, caldo y aromas, un bosque de hierro fundido repleto de ingredientes que siempre contiene más de lo que parece albergar.lunes, 15 de julio de 2013
Vera O'Hara
Una nube de gente se agolpa bajo el grueso toldo, en caos ordenado, con metal en mano, para conseguir la entrada. Sombreros elegantes y gorras de fábrica, codo con codo, intentando adivinar qué hay tras el telón rayado. Por encima de ellos, sobre los hombros de un titánico ser de madera, tallado en tierras exóticas, un hombre ondea su bastón y expulsa a través de un brillante cono metálico, la llamada a los visitantes: ¡Pasen y vean!
lunes, 8 de julio de 2013
Will Nake
La luz tenue del alba, filtrada por el vidrio traslúcido de una ventana helada, ilumina la estufa de hierro fundido: fuerte, humeante, enrojecida por las llamas internas. Sobre ella una mano, herida por los años, coloca una taza de hojalata, cubierta de porcelana, con el caldo oscuro de un café mal colado, de sabor añejo y potente. El aroma inunda la estancia, mezclándose con las humedades y desconchones de la pequeña caseta.
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